Ya tienes tu correo listo.
Está diseñado, aprobado (Con Eira, claro) y estructurado con AIDA. Todo parece perfecto hasta que surge una de las preguntas más frecuentes dentro de cualquier equipo de marketing:
¿A qué hora lo enviamos?
En mi vida he enviado más de 100 correos de marketing y me han hecho esta pregunta en todos y cada uno de ellos, y no es por nada. Elegir mal el horario puede arruinar incluso el mejor copy.
Elegir bien puede multiplicar la tasa de apertura sin cambiar una sola palabra del correo. Por eso, definir el momento correcto de envío es una decisión estratégica, no un detalle pequeño.
¿Existe un mejor horario para enviar correos de marketing?
La respuesta corta y honesta es esta: No existe un horario universalmente perfecto.
Lo sé, no es lo que queremos escuchar. Pero existen muy buenos lineamientos para enviar un correo de marketing que pueden ayudar a mejorar tu tasa de apertura exponencialmente. Todo va a depender de tu buyer persona y de sus hábitos reales.
Lo que funciona para una audiencia puede ser completamente ineficaz para otra. Por eso, cualquier recomendación debe tomarse solo como un punto de partida.
Por qué el horario impacta directamente en la tasa de apertura
Antes de hablar de mejores horas, es importante entender dos puntos clave:
-
El horario de envío afecta principalmente la tasa de apertura
-
La mayoría de las aperturas ocurren durante la primera hora después del envío
Esto significa que, si fallas el momento, tu correo queda enterrado en la bandeja de entrada, compite con decenas de mensajes nuevos y pierde relevancia muy rápido. A medida que entran nuevos correos, el tuyo se desplaza y disminuyen las probabilidades de ser abierto.
El objetivo no es solo enviar el correo, sino aparecer justo cuando la persona está disponible mental y operativamente para abrirlo.
La pregunta correcta no es cuándo, sino a quién
Para definir el mejor horario, primero debes responder esto:
¿A quién le estamos enviando el correo?
El horario ideal nace del buyer persona, no de tu comodidad ni de la agenda interna del equipo de marketing. Cuanto mejor entiendas a tu audiencia, más fácil será identificar el momento adecuado.
Ejercicio mental clave
Antes de decidir la hora de envío, pregúntate:
¿qué está haciendo mi receptor en ese momento del día?
Ejemplo práctico: envío a dueños de empresa
Imaginemos un correo que vamos a enviar a CEO. Su rutina diaria podría verse así:
-
6:00 a 7:00 Se levanta y se prepara
-
7:00 a 8:00 Desayuna con la familia
-
8:00 a 9:00 Traslados
-
9:00 a 10:00 Revisión de correos
-
10:00 a 12:00 Reuniones
-
12:00 a 13:00 Pendientes
-
13:00 a 14:00 Almuerzo Ejecutivo
-
14:00 a 17:00 Reuniones
-
17:00 a 18:00 Cierre del día
Si decides enviar el correo a las 15:30 solo porque te resulta cómodo, lo más probable es que el receptor esté en una reunión, lo vea horas después o directamente nunca lo abra. Por eso, el horario debe definirse desde la disponibilidad real del receptor, no desde el horario que nos acomoda a nosotros.
Horarios que (casi) siempre funcionan mal
Aunque todo depende del receptor, hay momentos que suelen fallar de forma bastante universal:
-
Durante la noche, aproximadamente de 20:00 a 8:00
-
Fines de semana, sábado y domingo
-
Viernes por la tarde
-
Horarios de almuerzo
Si tu objetivo fuera obtener una tasa de apertura muy baja, enviar un correo un domingo por la mañana sería una forma casi garantizada de lograrlo. Por eso, en la mayoría de los casos, los días hábiles en horario laboral son el punto de partida más lógico. (Por favor, no envíes correos los domingos por la mañana; te garantizo malos resultados.)
La primera hora es el momento más importante
Este punto es crítico y muchas veces subestimado. La mayoría de las aperturas ocurren en la primera hora después del envío.
Un buen horario genera aperturas inmediatas.
Un mal horario deja el correo en el backlog.
Con cada nuevo mensaje entrante, el tuyo pierde visibilidad, ¡Tienes que competir por la atención del receptor!
El objetivo es estar en la bandeja de entrada cuando el receptor revisa sus correos y toma decisiones.
El factor decisivo: medir y analizar datos históricos
Entender al receptor es fundamental, y ayuda mucho, con solo eso ya puedes ver mejoras en tus aperturas, pero no suficiente. Para definir el mejor horario necesitas datos.
Deberías analizar de forma recurrente:
-
En qué horarios se concentran las mejores aperturas
-
Qué días funcionan mejor por segmento
-
Cómo cambia el comportamiento según el tipo de cliente
-
Qué diferencias existen entre clientes nuevos y recurrentes
Con el tiempo, esto te permite crear historiales por segmento, optimizar horarios basándote en comportamiento real y dejar de decidir por intuición.
Entonces, ¿a qué hora enviamos el correo?
No existe una hora mágica, pero sí una lógica clara. El mejor horario para enviar un correo de marketing es aquel que está alineado con tu receptor, considera su rutina diaria real, evita horarios que suelen funcionar mal, maximiza aperturas en la primera hora y está respaldado por datos históricos.
Definir correctamente el horario de envío puede marcar una diferencia significativa en el rendimiento del email marketing. No se trata de enviar más correos, sino de enviarlos en el momento correcto.